martes, 27 de octubre de 2015

Ya no emiten 'Lost'.

Yo nunca he estado muy seguro de que las casualidades existan, la verdad. Es complicado de explicar, o al menos lo es más de lo que me apetece extenderme, pero a veces pasan cosas que me fascinan. Sin más.
No pensaba hacer absolutamente nada hoy. Nada que no fuese tumbarme en el sofá a descansar la espalda y los brazos y, si eso, dormir un rato. Camino a casa volviendo del trabajo llega ese mensaje que incita: "¿una caña?". Dos dobles de cerveza y tres botellas de sidra después tengo muy claras cosas que solo intuía. La vida, los amigos.
En la vida existen balanzas, y las balanzas se inclinan. Nunca he creído en el equilibrio total y absoluto, hasta el frutero de la 13 Rue del Percebe te hacía el lío, así que las balanzas se desequilibran. De un momento a otro. De una semana a otra. Las balanzas se inclinan. Y, de pronto, lo que un día era el blanco más absoluto se convierte, tras un fin de semana, en la oscuridad más oscura y desconcertante del mundo. Fundido a negro. Historia terminada. No hay próximo capítulo. No hay próxima temporada. Es como cuando terminó 'Lost', te jodes y te buscas otra serie. Hay muchas series pasajeras, pero ninguna me ha enganchado tanto como esta... De momento.
Y 'Lost' ha terminado. Emilie De Ravin ya no es Claire y ahora hace otro papel en otra serie, así que a mí como espectador me toca también buscarme otro show al que engancharme de verdad o seguir viendo otros hasta que alguno me enganche en serio ('House of cards', 'Daredevil'... ¡que me acabo de poner Netflix!). Y quizá, en algún momento, encuentre otra serie de la que quiera tener todas las temporadas en DVD para volver todos los días. Ya no es 'Lost'. Emilie ya no es Claire. No pasa nada.
No quiero encasillar a un pedazo de actriz en un personaje, aunque me duela. Le irá mejor si su carrera sigue. 'Lost' ya ha terminado y no aguanta un revisionado tanto tiempo después del final. Tengo que dejarlo ir, aunque me joda. Es el legado que le dejo a una serie que me lo dio todo... Dejarla estar.
Las vidas siguen. La mía también. Viviré sin 'Lost'. Que me acabo de poner Netiflix, por dios.
Dos dobles de cerveza y tres botellas de sidra. Entre risas. Entre amigos. Entre gente que se preocupa por uno. A Emilie de Ravin se la pela cómo me sienta, está en otra serie, ya no es Claire. Y mi vida también tiene que avanzar. Me ha costado lo mío entenderlo. Me ha costado todo un fin de semana cambiar de opinión.

miércoles, 14 de octubre de 2015

La espalda molida y la moral tocada.

Casi acaba conmigo. Un chiste más sobre sonido y las sombras y juro que dejo la pértiga allí mismo y me largo. Subido en una escalera y rompiéndome la espalda para coger una frase... Y no es un rodaje sencillo, menos sin ensayos. A lo loco, a vuelapluma.
Y al llegar a casa relajantes musculares y combinado de esos de aguantar el creciente resfriado sea como sea. Mucho que agradecerle también al presidente del estado respecto a las condiciones laborales de todo.
Ni puto caso me hagáis, que está a punto de subirme la fiebre y se me va la cabeza.

martes, 15 de septiembre de 2015

Me alimenta.

Creo que a nadie en su sano juicio le parecería normal tener estos horarios y este ritmo de vida para al final ganar cuatro duros mal contados, y yo mismo me he quejado muchas veces, la verdad. No obstante, esto me alimenta, haber hecho casi catorce horas de jornada me da vida y me hace feliz porque me pirra mi trabajo y disfruto como un cabrón. Y la mayoría de las veces, cuando llega el final, he disfrutado más cuanto más complicado ha sido todo. Hoy ha sido uno de esos días muy largos y muy complicados y, al final de todo, antes de empezar a desmontar, ya me desbordaban la alegría y la euforia de que todo haya salido bien ante tanta complicación (lluvia inclusive).
Y es que somos buenos, joder. Somos muy buenos. Y por eso nos llaman. Y es un lujo currar con los mejores, qué hostias. Un auténtico lujo. Y llego a casa y contemplo la vida a través de una cerveza y un cigarro y sonrío porque esto es lo que necesito para vivir, esto me mantiene en pie. Esto me alimenta.

lunes, 7 de septiembre de 2015

(Me) Abandono.

Desde que volví a currar a primeros de Agosto y tras haber pasado Julio completamente en blanco he hecho una barbaridad de kilómetros y todavía me quedan seiscientos más por hacer esta semana, así que eso que decía de que el año pasado visité Bilbo y Fuerteventura ha terminado por quedarse corto. En menos de dos meses he estado en Vigo, Cáceres, Huelva, Iruña, Málaga, Bilbo, Granada y aún me falta Badajoz. De momento. Que se sepa.
Y ESTOY JODIDAMENTE CONTENTO. A parte de que de todos los viajes saco anécdotas, risas, buenos momentos (especialmente de Granada) y mucho y buen papeo, han sido unos trabajos interesantísimos y desafiantes que me han devuelto a la realidad. Una realidad bastante alejada de los tiempos grises que veía hace no mucho tiempo. Mi situación es igual de precaria, pero he aprendido un par de sabias lecciones sobre el rollo este de vivir y tal. Premio más que suficiente.
Septiembre ya está aquí y hay muchos cambios que quiero afrontar, algunos más radicales que otros, pero todos importantes. Necesito cortar hilos y soltar lastre para poder seguir avanzando. ¿Avanzando hacia dónde? Pues hacia la muerte, que es hacia lo que avanzamos todos, pero es que pretendo que el camino sea lo más divertido posible y que el número de dificultades y complicaciones que me encuentre en él tiendan a cero. Difícil, sí, pero no imposible.
Tengo un ombligo estupendo al que debería mirar más a menudo. No quiero que nunca, nadie, jamás vuelva a decidir por mí, directa o indirectamente. Se acabó la tontería.
Y quiero volver a beber Alhambra.

jueves, 20 de agosto de 2015

Caminar.

En los últimos tres días, por vicisitudes de la vida, me ha tocado caminar bastante y me he encontrado con que es una afición que no sé por qué perdí (probablemente porque el único ser humano capaz de caminar a mi velocidad que conozco es mi abuelo).
El martes me tocó recorrer la distancia que separa Boadilla del Monte de Madrid por una vía pecuaria a pleno sol. Unos nueve kilómetros por un puto descampado, uno de los paisajes más feos que conozco. Eso sí, me permitió despejar la mente y pensar en mis cosas, se me hizo corto (tardé menos de casi dos horas que me indicaba el GPS) y me dio tiempo para un par de anécdotas que tienen que ver con una Zona Militar Vigilada y otra de cruising que ya contaré otro día.
Hoy he recorrido a pie toda la Castellana hasta mi casa, pasando por Neptuno a tener la típica charla que tengo con él todas las pretemporadas. Otros nueve kilómetros a muy buen ritmo con un paisaje totalmente distinto que me ha dado para comprobar que Madrid es una ciudad con unos contrastes brutales. En menos de dos horas he pasado de ver coches conducidos por chóferes a ver turistas y a terminar con la multiculturalidad de Lavapiés. No sólo me ha dado para pensar mucho en mis cosas y en cómo estoy afrontando la treintena y qué quiero hacer con mi vida, también para hacer un par de fotos cojonudas por el camino.
La conclusión de estos dos días ha sido que caminar me relaja. Es agotador porque no sé pasear despacio, yo voy dejando gente atrás que ríete tú de los runners, pero eso no me impide ver los detalles y observar la ciudad en la que vivo, que cada vez se me hace más pequeña porque cada vez estoy más metido en mi guetto. Y me encanta.
Madrid es una ciudad bastante hostil si no la conoces, pero todo es cuestión de darle una oportunidad o dos. Y mejor caminando, qué queréis que os diga.

martes, 11 de agosto de 2015

R de retorno.

Ea, fin del periplo, ya estoy de vuelta en mi alcantarilla. En realidad llegué ayer, pero he pasado durmiendo casi dieciséis horas, que mi curro mola pero en general está pensado para gente de poco dormir.
Vengo con muchas ganas de cambiar cosas, sobre todo mi actitud ante la vida. Quiero dedicarme más tiempo a mí y menos a preocuparme por los demás, quiero encontrar un curro decente, ir al fútbol los fines de semana, darme un par de caprichos en cuanto vuelva a tener pasta, hacer deporte, pasar más tiempo con mi sobrina y llevarla a mil sitios guays, volver a cocinar mucho y bien, encarar las cosas de otra manera, ahorrar para viajar y cuidarme un poquito.
Esos son mis objetivos de cara a todo lo que empieza en Septiembre y los dejo aquí escritos por si luego se me olvidan. Hoy empieza todo, acabo de decidirlo.

martes, 4 de agosto de 2015

Who you gonna call?

Me he cansado de perseguir fantasmas y de esperar a que sucedan cosas que no van a suceder y que tampoco puedo provocar. No dependen de mí al fin y al cabo. Así que en un ataque de desesperación y aburrimiento he puesto una lavadora a las ocho de la tarde. Con la ropa que necesito para currar los próximos cinco días. A seiscientos kilómetros de mi casa. Tengo miedo de que no esté seca cuando suene el despertador a las cinco de la mañana.
Siempre me ha gustado viajar y siempre he querido tener un trabajo que me permitiese hacerlo -sí, es obvio que es mejor viajar por placer que por curro, pero también es más caro y no anda mi cuenta corriente para hostias- y me llevase a ver mundo. Me ha costado años llegar a donde estoy y tampoco es que tenga un trabajo precisamente privilegiado (si tenemos en cuenta la precariedad, porque todo lo demás es un lujazo... mi curro me gusta cosa mala, entiéndase) pero el año pasado pude visitar Fuerteventura y Bilbo, y este año me llevan a Vigo (que no pase yo un año entero sin pisar Galiza que me entra la morriña y me pongo malo y tó') así que reconozco que estoy contento con el viaje... y con ganas de que empiece el año el curso escolar la vida de después del verano porque creo que se avecinan tiempos de muchos cambios para bien. Me siento optimista, la verdad. Solo porque me he cansado de perseguir fantasmas y de esperar a que sucedan cosas que no van a suceder y que tampoco puedo provocar.
Who you gonna call?