martes, 2 de julio de 2013

Calle Melancolía - Joaquín Sabina

Como quien viaja a lomos de una yegua sombría
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro
que me ilumine el día
y no hallo más que puertas
que niegan lo que esconden.
Las chimeneas vierten
su vómito de humo
a un cielo cada vez
más lejano y más alto.
Por las paredes ocres
se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.
Ya el campo estará verde
debe ser primavera,
cruza por mi mirada
un tren interminable.
El barrio donde habito no es ninguna pradera,
desolado paisaje de antenas y de cables.
Vivo en el número siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años
al barrio de la alegría
pero siempre que lo intento
ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento
a silbar mi melodía.
Como quien viaja a bordo
de un barco enloquecido
que viene de la noche
y va a ninguna parte,
así mis pies descienden
la cuesta del olvido,
fatigados de tanto
andar sin encontrarte.
Luego, de vuelta a casa,
enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles,
resuelvo un crucigrama;
me enfado con las sombras
que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia
que dejas en mi cama.
Trepo por tu recuerdo
como una enredadera
que no encuentra ventanas
donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia
que sufren las aceras.
Si quieres encontrarme
ya sabes dónde estoy:
vivo en el número siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años
al barrio de la alegría
pero siempre que lo intento
ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento
a silbar mi melodía.

Joaquín Sabina.

Tanto FAV, tanto RT, tanto MD... Podría ser todo más sencillo pero no queremos dar el paro. El miedo y esas cosas. Quiero mudarme al barrio de la alegría, vente conmigo, no perdemos nada en el intento.

domingo, 23 de junio de 2013

No me sale.

Parece ser que últimamente me cuesta escribir más de lo normal sobre mí mismo y desde luego no será por falta de ganas... Pero nada, no sale, es como estra estreñido, así que he decidido empezar a escribir sobre otras cosas y lo primero que ha salido ha sido un blog que se llama Lo Que Pienso del Fútbol y que va, básicamente, de eso: de lo que yo como individuo que tiene opiniones propias pienso sobre el maravilloso mundo del fútbol. No lo actualizo muy a menudo y, de momento, la calidad de lo que hay escrito va de pésima a lamentable, pero prometo remontar.
Para leer ese tipo de tonterías, suponiendo que os interesen lo más mínimo, podéis pinchar aquí mismo o en el otro enlace que he puesto más arriba porque me encanta autoenlazarme.

domingo, 14 de abril de 2013

Huelo mal.

Huelo a sudor, fritanga y tabaco. Hace no muchos años ni siquiera lo habría notado porque, supongo, era el olor habitual en mí. Hoy se me hace raro y dudo entre meter la ropa en la lavadora o meterla en un bidón y prenderle fuego. Me hago viejo. Envejezco orgulloso, todo sea dicho. No niego cierta nostalgia de tiempos mejores, cuando era más valiente y más inconsciente, pero me miro las canas en el espejo y pienso que al fin y al cabo tengo mucha historia que contar, puedo contar una historia que me gusta; me gusta lo que he vivido hasta ahora, qué cojones. Disfruto mirándome al espejo. Supongo que eso me convierte en un jodido ególatra y, qué hostias, habrá que admitirlo, pero me encanta verme canas y arrugas que antes no tenía y pensar que son señales de que sigo vivo. No llevo la vida que esperaba llevar y tampoco me conformo, ni mucho menos, pero hasta el momento sigo vivo para contarlo y ambas cosas (estar vivo y poder contarlo) ya son un lujo que no todo el mundo tiene. Me rodeo de buena gente e intento todos los días ser mejor persona. No siempre lo consigo, pero me gusta esto. Vivís bien los humanos...

domingo, 31 de marzo de 2013

AHORA (bazofia inacabada de cosecha propia).

No hubo guillotinas
en aquel precioso Abril
en que el pueblo decidió
que ya os teníais que ir.
No corrió la sangre,
no hizo falta presionar:
la gente decidió
que ya no os quería más.
Fueron tiempos gloriosos
de revolución
que pronto volverán.
Fueron tiempos gloriosos
de un pueblo que pedía
pan, cultura y libertad.
Y AHORA, siglo veintiuno,
resulta que AHORA
me encuentro que AHORA
habéis vuelto a ganar
Y AHORA, resulta que AHORA,
a estas alturas,
os vuelvo a gritar:
NO NOS VAIS A DETENER,
las ideas nunca mueren,
no tenéis nada que hacer.
Si mis hijos pasan hambre
vuestra tumba cavaré
con las mismas manos
con que un día
generé
el mismo sucio dinero
en que ahora os revolvéis.


Escrito a vuelapluma una noche tonta como esta en un primero de Abril que huele sospechosamente a que nadie se entera de nada. Yo el primero.

lunes, 25 de marzo de 2013

La lluvia que no cesa.

Abro por casualidad el cajón donde guardo las historias que nunca terminé y me invade una extraña sensación de estar totalmente desubicado en el tiempo. Creo que ha llegado el momento de salir del armario y confesarlo: llevo cerca de un año con una depresión tremenda y sobre estas últimas navidades toqué fondo, tuve una crisis y deliré, grité y pateé cosas por mi casa. Un cuadro.
Me levanté a la mañana siguiente y, de pronto, había salido el sol. Empezaba un nuevo día pero no iba a ser fácil encararlo. Menos mal que, como siempre, me sobraban las ganas.
Me he echado mucha mierda encima durante todo este tiempo que me he estado dando el lujo de marchitarme por dentro. Me he podrido hasta límites insospechables, me he encerrado en mí mismo dejando de lado a la gente a la que más quería -y aprovecho para pedir disculpas, por cierto- y he roto todos los hilos habidos y por haber. Nunca quería salir, nunca quería quedar, nunca quería ver a nadie. Siempre había una buena excusa para no pisar la calle, para revolcarme en el lodo, para ser antipático. Para estar muerto.
Hoy, a estas alturas, y tras casi un mes sin parar de currar -literalmente. Y lo que me queda-, creo que puedo decir que estoy empezando a asomar la cabeza. Y es jodido, porque a lo largo de este año la vida de la gente ha evolucionado y me lo he estado perdiendo. Si, en general, nunca he sido muy sociable, ahora encima me cuesta aún más relacionarme con humanos a los que no conozca. Incluso me cuesta relacionarme con los que sí conozco, no nos engañemos, pero me estoy esforzando por salir de este montón de mierda y volver a ser esa rata alegre y simpática que no perdía el buen humor y que siempre tenía un chiste a mano. El simple acto de volver a sentarme a escribir pitillo en boca y cerveza en mano ya me parece positivo.
Tengo ganas renovadas y, mal que bien, ilusión por hacer cosas. Os pido paciencia y que me echéis una mano. Y esto va especialmente dirigido a los que más y mejor me conocéis (dos de los tres pelagatos que leéis esto. Me encanta que peléis gatos, son el enemigo natural de los ratones). Sé que tendré días, que me cerraré en banda, que nunca podré quedar... Arrimadme el hombro, creo que necesito la ayuda.
Está cambiando todo muy deprisa y me está costando adaptarme. Sin más.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Esclavos del S. XXI - Gatillazo



Un trabajo de mierda,
una casa pequeña,
un amor aplastado
por impuestos y deudas.
Unos niños preciosos
aprendiendo en la escuela:
la vida de los esclavos en el Siglo XXI.
La vida de los esclavos en el Siglo XXI.
Atrapados en el precio
de una crisis eterna
por tener esas cosas
que no nos interesan,
protestar débilmente
reprimidos con fuerza:
la vida de los esclavos en el Siglo XXI.
La vida de los esclavos en el Siglo XXI.
Unos nos arrastramos
y otros sueñan con ello.
Unos se desesperan
otros se suicidan
buscando una manera
de librarse de esto,
de una vida de esclavos en el Siglo XXI.
La vida de los esclavos en el Siglo XXI.
Gatillazo.