miércoles, 20 de marzo de 2013

Esclavos del S. XXI - Gatillazo



Un trabajo de mierda,
una casa pequeña,
un amor aplastado
por impuestos y deudas.
Unos niños preciosos
aprendiendo en la escuela:
la vida de los esclavos en el Siglo XXI.
La vida de los esclavos en el Siglo XXI.
Atrapados en el precio
de una crisis eterna
por tener esas cosas
que no nos interesan,
protestar débilmente
reprimidos con fuerza:
la vida de los esclavos en el Siglo XXI.
La vida de los esclavos en el Siglo XXI.
Unos nos arrastramos
y otros sueñan con ello.
Unos se desesperan
otros se suicidan
buscando una manera
de librarse de esto,
de una vida de esclavos en el Siglo XXI.
La vida de los esclavos en el Siglo XXI.
Gatillazo.


viernes, 8 de marzo de 2013

El pez.

El pececillo nadaba tranquilamente río abajo, vio un apetitoso cebo, se lo comió y mordió el anzuelo. Le rebozaron y se lo comieron con ensalada.

martes, 5 de febrero de 2013

El pánico a la hoja en blanco.

Muchas ganas de querer decir cosas y mucho miedo a soltarlo en público, así, en una red telemática de libre acceso como es Internet.
Muchas ganas de querer decir cosas y mucho a escribirlo en un cuaderno, no vaya a ser que lo lea según termine y me avergüence de mí mismo (no sería la primera vez).
Y así pasa mi vida, con muchas ganas y mucho miedo. Y tiene cojones que me pase esto a mí, con lo valiente -rozando lo demente- que soy para otras cosas.
Vaya kamikaze de mierda estoy hecho...

viernes, 4 de enero de 2013

"¿Por qué no vuelves a escribir?"

Hace no demasiado tiempo que la autora de House of F-lies (ese blog maravilloso que hay enlazado a la derecha de las tonterías que escribe este humilde ratón) me planteó esa pregunta. Hoy me la ha vuelto a soltar un buen (muy buen) amigo periodista, un tipo que al fin y al cabo vive de lo que escribe.
Le he dado muchas -muchísimas- vueltas al asunto entre cervezas y patxaranes. Probablemente más de las que debería haberle dado. Y, de pronto, al llegar a casa, he puesto música al azar y la respuesta me ha venido sola de unos tal Barricada.

"Mis manos están rotas,
se niegan a escribir.
Algo ronda en mi cabeza
que no me deja seguir".

Marla.


"Marla, el pequeño rasguño en el cielo de la boca que cicatrizaría si pudieras dejar de irritarlo con la lengua, pero no puedes..."

Fight Club.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Otro más.

Bueno, pues parece ser que salvo que la cosa se tuerza mucho, voy a sobrevivir a otro cambio de año. A falta de que se pueda demostrar de manera empírica que el tiempo existe más allá de la medición que hacemos los humanos (o al menos de la medición que hemos aceptado la mayoría de los seres humanos de occidente), en unas horas acabará 2012 y empezará 2013. Así, sin vaselina ni nada.
En general no ha sido un buen año. Para el conjunto de la sociedad no ha sido un buen año. Para los individuos sociales ha sido un año horrible, plagado de pérdidas de derechos y libertades. España camina sin pausa y con bastante prisa hacia la esclavitud de una clase trabajadora que anda perdida en batallas sobre Messi y Ronaldo o sobre Rubaljoy y Rajalcaba. Y mientras nos den sopa boba, que nos quiten la sopa de verdad nos importa menos, ¿o tal vez no? Es verdad que la gente que más me importa a nivel personal es, en general, la menos implicada en dar batalla (estáis tan convencidos de llegar lejos en el sistema capitalista que no os planteáis ninguna opción al margen... os irá bien, supongo, y dormiréis con la conciencia tranquila... no os voy a querer menos por ello pero allá vosotros), pero cada día, a cada paso, veo más personas dispuestas a tomar la sartén por el mango. Creo que en ese sentido hemos avanzado mucho. Queda mucho camino por recorrer, pero reconforta saber que ya no soy el único loco dispuesto a recibir una bala en el intento de acabar con esto. Es más... muchos de los que antes me decían que era un radical y un terrorista acuden a mí ahora para pedirme consejo, opinión y ayuda. No me reconforta en lo personal ni alimenta mi ego, pero me llena de gozo pensar que la Revolución está un pasito más cerca cada día. Será una guerra sin cuartel, pero no la perderemos porque no hay opción a perderla. O morimos todos y todo deja de tener sentido o salimos victoriosos. En ningún caso perdemos. Y mola.
A parte de esto, si hago una reflexión más introspectiva, reconozco que en lo personal ha sido un año cojonudo. ¿Han pasado cosas malas? Pues la verdad es que pocas, y de cosas buenas voy tan sobrado que paso de enumerar nada. Con la enana en pleno proceso de crecimiento y desarrollo, con mi ser totalmente emancipado, con muchos fantasmas atrapados con carga de protones y con una agradable sensación de haber cogido por fin muchos (no todos) toros por los cuernos. Así acabo 2012, en lo alto, crecido, sintiéndome un bastardo cabrón y con mucha fuerza y muchas ganas de seguir. ¿Asocial? Sí. Cada vez más solo y, precisamente por eso, cada vez más fuerte. Vivir solo me está convirtiendo cada vez más en un superviviente.
Creer hasta vencer.
Así voy a terminar 2012, con estas frases, con estas palabras, con estas letras y a ritmo de los Narco. Cerveza en mano, constipado y con una mala hostia acojonante que me llena de optimismo. Nada puede salir mal y, lo que salga mal, ya se afrontará.
He llegado hasta aquí.
Y lo que me queda.
Feliz 2013 y cuidado con las uvas mañana, que no me apetece empezar el año con bajas. Nos veremos en los bares, como siempre.
Se os quiere.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Mucha tontería.

Mucha cena de empresa, muy buen rollo, mucho alcohol, mucha risa... Mi capacidad de fingir tiene un límite. Basta de risas de pega. Basta de hipocresía. Vuestro ambiente no es el mío, no puedo integrarme -pero puedo fingirlo- ni con todo el wishky del mundo.
No es mi sitio, aunque me esfuerce por entenderos.
Yo llego a casa y me desquito con esto. Aunque sea solo.