viernes, 4 de enero de 2013

"¿Por qué no vuelves a escribir?"

Hace no demasiado tiempo que la autora de House of F-lies (ese blog maravilloso que hay enlazado a la derecha de las tonterías que escribe este humilde ratón) me planteó esa pregunta. Hoy me la ha vuelto a soltar un buen (muy buen) amigo periodista, un tipo que al fin y al cabo vive de lo que escribe.
Le he dado muchas -muchísimas- vueltas al asunto entre cervezas y patxaranes. Probablemente más de las que debería haberle dado. Y, de pronto, al llegar a casa, he puesto música al azar y la respuesta me ha venido sola de unos tal Barricada.

"Mis manos están rotas,
se niegan a escribir.
Algo ronda en mi cabeza
que no me deja seguir".

Marla.


"Marla, el pequeño rasguño en el cielo de la boca que cicatrizaría si pudieras dejar de irritarlo con la lengua, pero no puedes..."

Fight Club.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Otro más.

Bueno, pues parece ser que salvo que la cosa se tuerza mucho, voy a sobrevivir a otro cambio de año. A falta de que se pueda demostrar de manera empírica que el tiempo existe más allá de la medición que hacemos los humanos (o al menos de la medición que hemos aceptado la mayoría de los seres humanos de occidente), en unas horas acabará 2012 y empezará 2013. Así, sin vaselina ni nada.
En general no ha sido un buen año. Para el conjunto de la sociedad no ha sido un buen año. Para los individuos sociales ha sido un año horrible, plagado de pérdidas de derechos y libertades. España camina sin pausa y con bastante prisa hacia la esclavitud de una clase trabajadora que anda perdida en batallas sobre Messi y Ronaldo o sobre Rubaljoy y Rajalcaba. Y mientras nos den sopa boba, que nos quiten la sopa de verdad nos importa menos, ¿o tal vez no? Es verdad que la gente que más me importa a nivel personal es, en general, la menos implicada en dar batalla (estáis tan convencidos de llegar lejos en el sistema capitalista que no os planteáis ninguna opción al margen... os irá bien, supongo, y dormiréis con la conciencia tranquila... no os voy a querer menos por ello pero allá vosotros), pero cada día, a cada paso, veo más personas dispuestas a tomar la sartén por el mango. Creo que en ese sentido hemos avanzado mucho. Queda mucho camino por recorrer, pero reconforta saber que ya no soy el único loco dispuesto a recibir una bala en el intento de acabar con esto. Es más... muchos de los que antes me decían que era un radical y un terrorista acuden a mí ahora para pedirme consejo, opinión y ayuda. No me reconforta en lo personal ni alimenta mi ego, pero me llena de gozo pensar que la Revolución está un pasito más cerca cada día. Será una guerra sin cuartel, pero no la perderemos porque no hay opción a perderla. O morimos todos y todo deja de tener sentido o salimos victoriosos. En ningún caso perdemos. Y mola.
A parte de esto, si hago una reflexión más introspectiva, reconozco que en lo personal ha sido un año cojonudo. ¿Han pasado cosas malas? Pues la verdad es que pocas, y de cosas buenas voy tan sobrado que paso de enumerar nada. Con la enana en pleno proceso de crecimiento y desarrollo, con mi ser totalmente emancipado, con muchos fantasmas atrapados con carga de protones y con una agradable sensación de haber cogido por fin muchos (no todos) toros por los cuernos. Así acabo 2012, en lo alto, crecido, sintiéndome un bastardo cabrón y con mucha fuerza y muchas ganas de seguir. ¿Asocial? Sí. Cada vez más solo y, precisamente por eso, cada vez más fuerte. Vivir solo me está convirtiendo cada vez más en un superviviente.
Creer hasta vencer.
Así voy a terminar 2012, con estas frases, con estas palabras, con estas letras y a ritmo de los Narco. Cerveza en mano, constipado y con una mala hostia acojonante que me llena de optimismo. Nada puede salir mal y, lo que salga mal, ya se afrontará.
He llegado hasta aquí.
Y lo que me queda.
Feliz 2013 y cuidado con las uvas mañana, que no me apetece empezar el año con bajas. Nos veremos en los bares, como siempre.
Se os quiere.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Mucha tontería.

Mucha cena de empresa, muy buen rollo, mucho alcohol, mucha risa... Mi capacidad de fingir tiene un límite. Basta de risas de pega. Basta de hipocresía. Vuestro ambiente no es el mío, no puedo integrarme -pero puedo fingirlo- ni con todo el wishky del mundo.
No es mi sitio, aunque me esfuerce por entenderos.
Yo llego a casa y me desquito con esto. Aunque sea solo.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Batallas perdidas.

Hice todo lo que supe hacer. Puse todo mi empeño. Pero no funcionó y la vida tiene que seguir.
Gente que me conoce desde hace muchos años me ha dicho y demostrado esta noche que soy menos macarra con la edad. El tiempo desgasta. Me jode, pero es cierto. Quiero seguir con esta batalla pero no puedo. No doy más. Y, si doy más, si tengo que dar más, necesito incentivos.
Llevo tanto tiempo persiguiendo a la zanahoria que me he dado cuenta de que está atada a un palo.
Me queda la yerba del campo. O que tú des algún paso.
No soy adivino y no quiero jugar más a las adivinanzas... Quien me necesite que me busque, me he cansado de perseguir a la gente.
Siempre estaré ahí, para lo que haga falta, pero no puedo ser el único que ponga filetes a la lumbre.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Lo necesitaba.



Decía Blaise Pascal que el corazón tiene razones que la razón no entiende y en jornadas como la de hoy se me antoja una frase cuya trascendencia pesa como una losa.
¿Por qué soy del Atleti? ¿Qué sentido tiene? ¿Por qué alimento un negocio que representa todo aquello en lo que ni creo ni quiero creer? No lo sé, es una cuestión muy sentimental, inexplicable, irracional. No tiene lógica ni sentido. Ni siquiera es sensato. Pero necesitaba esto.
No estoy en mi mejor momento, no nos engañemos y partamos de esa base. Se dan un cúmulo de circunstancias que me hacen tender irremediablemente al gris y en los últimos meses ha habido una concatenación de sucesos que no es que ayuden precisamente. Hoy, además, me he llevado una puntilla que no me ha gustado un pelo y que me ha tenido varias horas noqueado... Y ahora da igual. Ahora, en este preciso momento, me da absolutamente igual todo. A tres puntos del líder y a ocho de nuestro máximo rival histórico la vida se ve diferente, se ve bonita, se ve en rojo y blanco. Se ve alegre y divertida, esperanzadora, optimista. Me siento orgulloso, caminaré con la cabeza un poco más alta toda la semana y sonreiré a sabiendas de que esto no cambia absolutamente nada, pero resulta muy balsámico.
No es la primera vez que lo hago. No es la primera vez que en un mal momento personal me aferro a ese clavo ardiendo que es el Atleti como me podría dar por bañarme en alcohol o atiborrarme a drogas. Y el Atleti me la ha devuelto. En un día en el que estaba jodido y dolido el Atleti ha vuelto a aparecer para darme un chute de endorfinas y auparme un poco -lo justito- antes de tropezar. La alegría me desborda.
Siempre he dicho que ser del Atleti es parte de mi carácter y lo mantengo. No sería igual de luchador si no fuese del Atleti, no me costaría tantísimo rendirme si no fuese del Atleti y no me resultaría tan fácil levantarme tras tropezar si no fuese del Atleti.
Hoy necesitaba que el Atleti ganase. Era una apuesta personal, era un todo o nada inconsciente, y el Atleti no me ha fallado. Y por eso hoy, a pesar de los pesares, a pesar de que todo apuntaba a que no me iba a apetecer lo más mínimo, hoy sigo sonriendo como lo llevo haciendo desde el gol de Koke al filo del descanso.
Porque le pese a quien le pese, sentir el Atleti, entender al Atleti, ser del Atleti en definitiva, es ser diferente.
Igual esto me hace más idiota que la élite intelectual que reniega del fútbol, lo cierto es que me suda muchísimo la polla. Hoy duermo a tres puntos del Barcelona y a ocho puntos del tercer clasificado. Hoy duermo jodidamente contento, y al que no le guste que no mire.
Te quiero Atleti.

jueves, 22 de noviembre de 2012

La (Mi) vida es.

Mi vida es un 416 al final de una pértiga (siempre con cable, que por inalámbrico pierdes). Mi vida es un canal con fader y potenciómetros. Mi vida es una edición en bolsillo. Mi vida es un monitor de referencia. Mi vida es la colección de Gloria Fuertes de Ediciones Susaeta. Mi vida es un cable de micrófono que no se ve y una novedad editorial bien expuesta de cara al cliente. Mi vida es saber qué libros se van a vender estas navidades y que un programa suene bien. Mi vida es capar un bombo y devolver un libro que hace seis meses que no se vende. Mi vida es sonreír a un cliente y ponerle el micrófono a un presentador sin que se entere. Mi vida es saber que Lonely Plantet no edita guía para tu destino vacacional hasta el mes que viene y que escuches bien las órdenes por el pinganillo.
Mi vida se quema*.
Mi vida. La vida. Mi. La. Notas musicales. Letras escritas. Eso es vida para mí.


*Mi vida. Segismundo Toxicómano.