Mucha cena de empresa, muy buen rollo, mucho alcohol, mucha risa... Mi
capacidad de fingir tiene un límite. Basta de risas de pega. Basta de
hipocresía. Vuestro ambiente no es el mío, no puedo integrarme -pero
puedo fingirlo- ni con todo el wishky del mundo.
No es mi sitio, aunque me esfuerce por entenderos.
Yo llego a casa y me desquito con esto. Aunque sea solo.
lunes, 17 de diciembre de 2012
viernes, 14 de diciembre de 2012
Batallas perdidas.
Hice todo lo que supe hacer. Puse todo mi empeño. Pero no funcionó y la vida tiene que seguir.
Gente que me conoce desde hace muchos años me ha dicho y demostrado esta noche que soy menos macarra con la edad. El tiempo desgasta. Me jode, pero es cierto. Quiero seguir con esta batalla pero no puedo. No doy más. Y, si doy más, si tengo que dar más, necesito incentivos.
Llevo tanto tiempo persiguiendo a la zanahoria que me he dado cuenta de que está atada a un palo.
Me queda la yerba del campo. O que tú des algún paso.
No soy adivino y no quiero jugar más a las adivinanzas... Quien me necesite que me busque, me he cansado de perseguir a la gente.
Siempre estaré ahí, para lo que haga falta, pero no puedo ser el único que ponga filetes a la lumbre.
Gente que me conoce desde hace muchos años me ha dicho y demostrado esta noche que soy menos macarra con la edad. El tiempo desgasta. Me jode, pero es cierto. Quiero seguir con esta batalla pero no puedo. No doy más. Y, si doy más, si tengo que dar más, necesito incentivos.
Llevo tanto tiempo persiguiendo a la zanahoria que me he dado cuenta de que está atada a un palo.
Me queda la yerba del campo. O que tú des algún paso.
No soy adivino y no quiero jugar más a las adivinanzas... Quien me necesite que me busque, me he cansado de perseguir a la gente.
Siempre estaré ahí, para lo que haga falta, pero no puedo ser el único que ponga filetes a la lumbre.
domingo, 25 de noviembre de 2012
Lo necesitaba.
Decía Blaise Pascal que el corazón tiene razones que la razón no entiende y en jornadas como la de hoy se me antoja una frase cuya trascendencia pesa como una losa.
¿Por qué soy del Atleti? ¿Qué sentido tiene? ¿Por qué alimento un negocio que representa todo aquello en lo que ni creo ni quiero creer? No lo sé, es una cuestión muy sentimental, inexplicable, irracional. No tiene lógica ni sentido. Ni siquiera es sensato. Pero necesitaba esto.
No estoy en mi mejor momento, no nos engañemos y partamos de esa base. Se dan un cúmulo de circunstancias que me hacen tender irremediablemente al gris y en los últimos meses ha habido una concatenación de sucesos que no es que ayuden precisamente. Hoy, además, me he llevado una puntilla que no me ha gustado un pelo y que me ha tenido varias horas noqueado... Y ahora da igual. Ahora, en este preciso momento, me da absolutamente igual todo. A tres puntos del líder y a ocho de nuestro máximo rival histórico la vida se ve diferente, se ve bonita, se ve en rojo y blanco. Se ve alegre y divertida, esperanzadora, optimista. Me siento orgulloso, caminaré con la cabeza un poco más alta toda la semana y sonreiré a sabiendas de que esto no cambia absolutamente nada, pero resulta muy balsámico.
No es la primera vez que lo hago. No es la primera vez que en un mal momento personal me aferro a ese clavo ardiendo que es el Atleti como me podría dar por bañarme en alcohol o atiborrarme a drogas. Y el Atleti me la ha devuelto. En un día en el que estaba jodido y dolido el Atleti ha vuelto a aparecer para darme un chute de endorfinas y auparme un poco -lo justito- antes de tropezar. La alegría me desborda.
Siempre he dicho que ser del Atleti es parte de mi carácter y lo mantengo. No sería igual de luchador si no fuese del Atleti, no me costaría tantísimo rendirme si no fuese del Atleti y no me resultaría tan fácil levantarme tras tropezar si no fuese del Atleti.
Hoy necesitaba que el Atleti ganase. Era una apuesta personal, era un todo o nada inconsciente, y el Atleti no me ha fallado. Y por eso hoy, a pesar de los pesares, a pesar de que todo apuntaba a que no me iba a apetecer lo más mínimo, hoy sigo sonriendo como lo llevo haciendo desde el gol de Koke al filo del descanso.
Porque le pese a quien le pese, sentir el Atleti, entender al Atleti, ser del Atleti en definitiva, es ser diferente.
Igual esto me hace más idiota que la élite intelectual que reniega del fútbol, lo cierto es que me suda muchísimo la polla. Hoy duermo a tres puntos del Barcelona y a ocho puntos del tercer clasificado. Hoy duermo jodidamente contento, y al que no le guste que no mire.
Te quiero Atleti.
jueves, 22 de noviembre de 2012
La (Mi) vida es.
Mi vida es un 416 al final de una pértiga (siempre con cable, que por inalámbrico pierdes). Mi vida es un canal con fader y potenciómetros. Mi vida es una edición en bolsillo. Mi vida es un monitor de referencia. Mi vida es la colección de Gloria Fuertes de Ediciones Susaeta. Mi vida es un cable de micrófono que no se ve y una novedad editorial bien expuesta de cara al cliente. Mi vida es saber qué libros se van a vender estas navidades y que un programa suene bien. Mi vida es capar un bombo y devolver un libro que hace seis meses que no se vende. Mi vida es sonreír a un cliente y ponerle el micrófono a un presentador sin que se entere. Mi vida es saber que Lonely Plantet no edita guía para tu destino vacacional hasta el mes que viene y que escuches bien las órdenes por el pinganillo.
Mi vida se quema*.
Mi vida. La vida. Mi. La. Notas musicales. Letras escritas. Eso es vida para mí.
*Mi vida. Segismundo Toxicómano.
Mi vida se quema*.
Mi vida. La vida. Mi. La. Notas musicales. Letras escritas. Eso es vida para mí.
*Mi vida. Segismundo Toxicómano.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Así nos quieren.
Así nos quieren, calladitos y sin moverse, no vaya a ser que alguno no salga en la foto. Si pudiesen, nos fabricarían sin boca.
Es la doctrina del miedo y visto que caemos como conejos, les funciona.
Cada día estoy más orgulloso de ser rata. Me he cansado de este juego.
jueves, 1 de noviembre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
Morder el palo.
Ponerse un palo entre los dientes, apretar la mandíbula y seguir hacia adelante sea como sea. El próximo lunes pasaré la barrera de más de un mes sin librar, hoy me siguen quedando catorce días libres para poder descansar uno. Sin miedo, sin piedad, sin pararse a pensar. Trabajar, trabajar, trabajar y trabajar. Igual que una droga pero mucho más sano que el caballo o la coca.
¿Y todo para qué? Pues no lo sé, sinceramente. Hace ya mucho que dejé de plantearme ese tipo de cuestiones, pero cuando llego a mi alcantarilla, fría y destartalada, nada es forzado. Si sale una sonrisa, sale; si sale una lágrima, sale.
Todo lo demás es contingente, pero yo ahora mismo me soy muy necesario. Y no pienso abandonarme.
¿Y todo para qué? Pues no lo sé, sinceramente. Hace ya mucho que dejé de plantearme ese tipo de cuestiones, pero cuando llego a mi alcantarilla, fría y destartalada, nada es forzado. Si sale una sonrisa, sale; si sale una lágrima, sale.
Todo lo demás es contingente, pero yo ahora mismo me soy muy necesario. Y no pienso abandonarme.
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